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SI QUIERES QUE SE HABLE BIEN DE TI HAZTE EL MUERTO

Oviedo a vista de pajáro

Oviedo a vista de pajáro

El bulevar de la Sidra

El bulevar de la Sidra

La calle Gascona celebrando la tradicional Preba de la Sidra, que se realiza todos los años en el mes de abril. Por 3 euros un pañuelo y un vaso de sidra conmemorativos del evento y toda la sidra que quieras o puedas beber entre las 12 y las 14:30 horas

Plaza del Ayuntamiento

Plaza del Ayuntamiento

Plaza de la Constitucion

Catedral nevada

Catedral nevada

Invierno en Oviedo

Entierro de la Sardina

Entierro de la Sardina

carnaval en la Plaza de la Catedral de Oviedo

Monte Naranco

Monte Naranco

La cima del naranco. Algunos turistas al pie del Cristo

Celebracion ascenso R. Oviedo a 2ªB

Celebracion ascenso R. Oviedo a 2ªB

En la Plaza del Ayuntamiento de Oviedo

ASCENSO DEL REAL OVIEDO A 1ª

ASCENSO DEL REAL OVIEDO A 1ª

Con esta plantilla el Oviedo subió a 1ª división para estar muchos años

Breve Historia del Real Oviedo

breve historia

 

            Consta el OVIEDO FOOT-BALL como el primer equipo de fútbol que existió en Oviedo, en 1903, como consecuencia de la llegada de varios jóvenes como Pedro RUBÍN, tras haber estudiado en Hampstead (Inglaterra). Jugaba sus partidos en el «campo de maniobras», en Llamaquique.

            Poco después, nacieron dos clubes que tras años de dura rivalidad se fusionarían originando un nuevo club: el REAL OVIEDO.

Oviedo foot-ball (1903)

Oviedo foot-ball (1903)

Óscar

Óscar

             Por un lado estaba el REAL STADIUM CLUB OVETENSE. Era el equipo «popular» de Oviedo. Se fundó hacia 1914 y jugaba en el «campo de Llamaquique» hasta que en 1923 se trasladó al «campo de Vetusta». En sus filas jugaron Santiago BERNABÉU y ÓSCAR Álvarez -suplente de Ricardo ZAMORA en los JJ.OO. de París en 1924-. Se alzó con el título de CAMPEÓN DE ASTURIAS en la temporada 1924/25 derrotando al Sporting de Gijón (dominador del torneo hasta entonces).

Vestía con camisetas

de

franjas verticales azules y amarillas

(p

arecidas

a las conocidas sacaberas negras y amarillas) y pantalón negro.

 

             Por el otro, el REAL CLUB DEPORTIVO DE OVIEDO (surgido de una escisión del anterior), fundado en abril de 1919 y que tras compartir campo con su eterno rival al principio, pronto pasó a jugar en el «campo de Teatinos». Era considerado el equipo de la clase social más alta del Oviedo de los años veinte. Su indumentaria habitual consistía en camiseta de rayas verticales azules y blancas -a veces toda blanca- y pantalón negro. Vistió su elástica el internacional español José Luis ZABALA (que marcó 4 goles en sus 4 partidos con la selección española), también jugador del Real Oviedo tras la fusión.

 

R. Stadium

R. Stadium

R.C. Deportivo

R.C. Deportivo

 
            El 26 de marzo de 1926 se celebró en los locales del diario LA VOZ DE ASTURIAS, la reunión que acordó la fusión de ambos equipos, ratificando el acuerdo previo al que habían llegado los representantes de ambas entidades, tras la aceptación de los respectivos socios en las asambleas celebradas. Se estableció que el azul fuese el color de la entidad (el color de la ciudad), que el escudo tendría que llevar la imagen de la Cruz de los Ángeles y que Don Carlos Tartiere fuese el primer presidente, entre otros acuerdos.

Se ponía fin a una rivalidad que, en muchas ocasiones, había sobrepasado los límites razonables.

acta fundacional

acta fundacional

 

            El recién nacido Real Oviedo disputó su primer partido el 1 de mayo de 1926 frente al Arenas de Guecho, perdiendo por 6 a 4 (JUSTO hizo el 1-0, primer gol de la historia del nuevo club). Al día siguiente volvieron a enfrentarse y en esta ocasión el resultado fue de 2 a 1 favorable a los oviedistas.

            Consiguió el objetivo de arrebatarle al Sporting el dominio en Asturias (el campeonato regional era la principal competición junto a la Copa de España,- pues hasta 1928 no se inició el campeonato de Liga-), proclamándose CAMPEÓN DE ASTURIAS casi siempre (sólo dejó de ganar tres: temporadas 1926/27, 1929/30 y 1930/31), hasta que se dejó de disputar tras la guerra.

primer Real Oviedo (1926)

primer Real Oviedo (1926)

 

Herrerita

"Herrerita"

            Al comienzo del torneo liguero en la temporada 1928/29, quedó encuadrado en la 2ª división tras perder una eliminatoria por una plaza en 1ª contra el Betis.

            El objetivo, desde el principio, era la 1ª división, y por ello se realizaron fichajes que alcanzaban cifras poco usuales para la época. Así, en 1929 se pagan 45.000 ptas. por GALLART y TONIJUÁN (a la postre sería el entrenador del ascenso tres años después), en 1930, más de 9.000 ptas. por el delantero del Tolosa Isidro LÁNGARA (que se convertiría en uno de los mejores artilleros del fútbol mundial del momento) o, ya para debutar en la máxima categoría, 30.000 ptas. al Sporting por un joven de 19 años recién cumplidos llamado «HERRERITA» (el segundo fichaje más caro de la historia hasta ese momento, -sólo superado por las 150.000 que le costó al R. Madrid Ricardo ZAMORA-) que había maravillado a Don Carlos Tartiere en el partido jugado por los sportinguistas en Buenavista en la recién terminada liga (3-3 fue el resultado de aquel partido y el único punto que se llevó un visitante aquella temporada). En 1934 se superaría esta cifra con el fichaje de PENA por 40.000 ptas., también del Sporting.

Pena

Pena

 

            El debut en División de Honor se produjo en un nuevo campo, dejando atrás el de Teatinos, pues el 24 de abril de 1932, las selecciones de España y Yugoslavia inauguraron el «Estadio de Buenavista» (2-1 fue el resultado), donde el Real Oviedo pasaría a disputar sus encuentros. Disponía de una tribuna única hasta la fecha, sin columnas que sujetasen la visera (obra del ingeniero Sr. Sánchez del Río). Fué el delantero azul Isidro LÁNGARA -debutante ese día-, quien tuvo el honor de marcar el primer gol a los 20 minutos de partido.

debut en 1ª div. (5/11/1933)

debut en 1ª div. (5/11/1933)

Gallart

Gallart

            Poco después llegaría el ascenso frente al Atlético de Madrid y el 5 de noviembre de 1933 el jugador de Barcelona VANTOLRÁ marcaría el primer gol que en partido de 1ª división se vería en Buenavista. Ese día el Real Oviedo vencería al Barcelona por 7-3 (GALLART hizo a los 17 minutos de partido el primer gol ovetense -era el 1 a 2, tras el  citado del Barcelona a los 6 minutos y otro posterior-).

Lángara y Herrerita

Lángara y "Herrerita" encarándose con un árbitro

            Eran días felices en lo futbolístico en la capital del Principado, haciéndose famosa la delantera llamada «eléctrica» por su facilidad goleadora. La integraban «CASUCO», GALLART, LÁNGARA, «HERRERITA» y «EMILÍN» (lograron en los 62 partidos de esas tres primeras temporadas nada menos que 174 goles). Hay que decir que esta fué la 2ª «eléctrica», de las tres que hubo; «CASUCO», GALLART, LÁNGARA, GALÉ e INCIARTE conformaron la 1ª, la que logró el ascenso y «ANTÓN», «GOYÍN», ECHEVARRÍA, «HERRERITA» y «EMILÍN», la 3ª , ya tras la guerra.

            Pero la Guerra Civil truncó de pleno el camino de un equipo llamado a logros importantes. En la temporada 1939/40, al Real Oviedo se le concede la «gracia» de reservarle la plaza, no compitiendo ese año, ante la situación del campo y de la ciudad tras la contienda. A cambio, el club tuvo que ceder a sus jugadores a otros equipos («HERRERITA», «EMILÍN» y RIERA se fueron al Barcelona, GALLART y «CALICHI» al Racing del Ferrol, «ANTÓN» y SOLADRERO al R. Zaragoza, PENA al Sporting, etc.).

 

            Pese a su vuelta ya nada sería igual en la temporada 40/41. LÁNGARA estaba en Argentina y la guerra había provocado importantes bajas.

 

            La década de los 40 transcurre más que aceptablemente, con el equipo en 1ª, incluso en zonas altas de la tabla -aunque sin el nivel de la década anterior- hasta que coincidiéndo con el fallecimiento de Don Carlos Tartiere llega el primer descenso, en 1950.

            Comienza una larga travesía de más de 35 años en los cuales el Real Oviedo se convierte en un equipo ascensor y muy irregular en el panorama futbolístico español, con algún que otro importante logro (en la temporada 1962/63 se clasifica, por tercera vez en su historia, 3º en 1ª división) y varias decepciones.

1962/63

terceros en la LIGA 1962/63

 

            En 1954 el campo es vendido al Ayuntamiento por una suma poco menos que simbólica, adquiriendo este a cambio, el compromiso de asegurarle al club de por vida un escenario digno. Desde 1958 pasaría a denominarse «Estadio Carlos Tartiere», campo que sería totalmente reformado con motivo de la celebración del Campeonato del Mundo en el año 1982.

 

            Obtiene su único título oficial en la temporada 1984/85 al proclamarse vencedor de la Copa de la Liga de 2ª división (torneo de efímera duración del que sólo se disputaron cuatro ediciones).

 

            A finales de los años 80, la entidad vive un renacer volviendo a 1ª división después de doce largos años (tras incluso un doloroso paso por la 2ª «B» en los 70) y el 19 de septiembre de 1991 debuta en una competición europea venciendo al Genoa italiano por 1-0 (gol de BANGO), en partido de ida de 1/32 de final de la Copa de la U.E.F.A., quedando apeado de la misma tras perder en la vuelta por 3-1, recibiendo el gol decisivo en las postrimerías y sufriendo un arbitraje tremendamente perjudicial.

            En 1992 se convierte en Sociedad Anónima Deportiva, con un capital social de 605 millones de ptas.

            Abandonando la ubicación de Buenavista, donde el club llevaba jugando bastante más de medio siglo, el 20 de septiembre de 2000 se inaugura oficialmente el «Nuevo estadio Carlos Tartiere» con un partido entre el Real Oviedo y el Partizán de Belgrado (0-2). Tres días antes, el jugador de la U.D. Las Palmas Robert JARNI había logrado de penalty el primer gol en partido oficial disputado. LOSADA hizo el primer gol oviedista  concluyendo el partido 2-2.

años 90

un buen Oviedo de inicios de los 90

Genova (3/10/1991)

Genoa - R. Oviedo (3/10/1991)

 

            Coincidiendo con la conmemoración del 75º aniversario de la fundación del club se pone fin al más largo periodo continuado en 1ª división (13 temporadas) con un descenso que acrecentaría notablemente los problemas económicos generalizados en el mundo del fútbol, hasta el punto de surgir el riesgo de una inminente desaparición que, por si no tuviese suficiente motivación en la nefasta gestión económica realizada por el máximo accionista Celso González (con Eugenio Prieto en la presidencia), contó con las disputas políticas y la hostilidad del equipo de gobierno del ayuntamiento de la ciudad como acicate para dificultar aún más la ya de por sí crítica situación. La labor del presidente Manuel Lafuente (quien accedió al cargo tras el cobarde abandono de los dirigentes responsables de la catástrofe) permitió la continuidad del Real Oviedo.

escudo 75º aniversario

escudo del 75º aniv.

 
           

Cuando parecía que la crisis había tocado fondo ocurrió algo impensable: el pasotismo de unos supuestos

«profesionales»

, indignos de cualquier consideración incluso como personas, condujeron al club al descenso a la 2ª división

«B»

en la temporada 2002/03, tras mancillar el nombre de la entidad arrastrando por el fango su elástica, su escudo y sus colores. Y no contentos con ello, se negaron a retirar las denuncias interpuestas por impago de sus inmerecidos emolumentos, pese a que se les garantizaban las mismas cantidades que cobrarían del fondo de garantía salarial de no hacerlo.

 
           

Tras chantajear vilmente a todo el oviedismo con sus continuos cambios de criterio y de exigencias, motivadas por sus intereses económicos personales (acuerdos previos con otros clubes supeditados al desmoronamiento del Real Oviedo), el 1 de agosto de 2003 se consumaba un segundo descenso (esta vez administrativo) que condenaba al Real Oviedo a la 3ª división, en pleno proceso de suspensión de pagos y ponía la supervivencia de la sociedad más en entredicho que nunca.

 
           

La situación creada con el equipo en 3ª división sirvió como excusa para que el alcalde de la ciudad, Gabino de Lorenzo Ferrera, retomase el plan que un año antes ya había diseñado, de enterrar al club y disponer de otro que fuese fácilmente manejable. Se desentendió del protocolo firmado con la sociedad (en plena campaña electoral) para solventar la situación de suspensión de pagos en que se encontraba el club y fundó un equipo bautizado como OVIEDO A.C.F. sobre las cenizas de un histórico y modesto club de 3ª -el ASTUR- al que defenestraron el 14 de agosto de 2003, con el objetivo de suplantar al verdadero REAL OVIEDO, intentando ususparle todos su símbolos, su historia y hasta su campo.

 

            En una memorable temporada 2003/04, la afición libró una dura y desigual batalla por la supervivencia del Real Oviedo pulverizando todos los registros de la categoría (10.871 abonados y hasta 16.573 espectadores en un partido de liga que fueron 20.127 en la promoción de ascenso). La rebelión del oviedismo frente a la sentencia de muerte firmada por el alcalde puso de manifiesto un sentimiento de amor a un club y a unos colores sin precedentes en el mundo del fútbol nacional.

 
manifestación ante el ayto.
manifestación por las calles
tifo
tifo

tras tocar fondo deportivamente, desde la 3ª división el oviedismo resurgió con una fuerza inusitada luchando contra todo y contra todos

           

Superado con éxito el proceso de suspensión de pagos y batiendo sus propios registros (en una segunda campaña en 3ª división a la que condenaron las circunstancias, se rozaron los 13.000 abonados y se llegó a superar la cifra de 25.000 espectadores en el partido final que significó el ascenso), la entidad debería haber iniciado

un

proceso bien distinto, el de recuperar deportivamente las categorías que

devolviesen

al club al lugar que por historia se merece. Pero desgraciadamente,

pronto la incertidumbre volvió a planear sobre el futuro de un club condenado a no poder vivir únicamente pendiente de lo deportivo.

El retorno de los responsables del caos -Celso González recuperó la titularidad del principal paquete accionarial en base a una resolución judicial consecuencia de un, cuando menos, peculiar proceso-,

condujo

a una triste situación en la que una serie de personajes interpuestos

dilapidaron

en un tiempo récord la unidad lograda entre todos los estamentos al actuar de espaldas a la afición y al servicio de los intereses particulares de quienes los

habían

puesto en los cargos y que, en el aspecto deportivo, abocaron al club a algo tan impensable como un riesgo más que real de retornar a la 3ª división.

 

            Después de suscribirse íntegramente la ampliación de capital acometida a finales de 2006 (tras una reducción del valor nominal de los títulos el capital social quedó establecido en 2.666.785 euros) se produjo un cambio en el mapa accionarial con un nuevo grupo al frente que se esperaba sirviese para poner punto final al periodo más convulso de la historia azul para que el único objetivo fuese el retorno al fútbol profesional. Sin embargo, tras la sorprendente dimisión del presidente "Toni" Fidalgo apenas tres semanas después de acceder al cargo, la más que deficiente actuación del nuevo consejo de administración (las medidas tomadas, lejos de reconducir la situación deportiva, la agravaron) sirvió para certificar la mayor mancha en la historia de la entidad: el descenso -en esta ocasión por deméritos deportivos- a 3ª división.

 

            Tras otra posterior ampliación, el capital social actual asciende a 4.716.855 euros.

Animando a España

Animando a España

Partido de Clasificacion para la Eurocopa (España-Letonia) Sep 07. En el Carlos Tartiere. Ganó España

Ficha del partido Fecha/Hora:  12/09/2007 22:00 Estado:  Jugado
Matchday 11
Denmark-Liechtenstein Iceland-Northern Ireland Spain-Latvia
España 2 Xavi (13') - Fernando Torres (85')
Logo squadra
Titulares
NombrePosiciónCalifNotas
1Casillas I.Portero
15Sergio RamosDefensa
4MarchenaDefensa
20JuanitoDefensa
30Pernía M.Defensa
6AlbeldaMediocampista
17JoaquínMediocampista substitution
8XaviMediocampista
21David SilvaMediocampista substitution
7David VillaDelantero substitution
9Fernando TorresDelantero
Suplentes
NombrePosiciónCalifNotas
25Reina Paez J.Portero
19ÁngelDefensa
22Pablo IbáñezDefensa
5CapdevilaDefensa
18Cesc FàbregasMediocampista out
16IniestaMediocampista out
-Angulo M.Mediocampista out
Aragonés L.Manager/Coach
Letonia 0
Logo squadra
Titulares
NombrePosiciónCalifNotas
-Vanins A.Portero
-GorkssDefensa
-KlavaDefensa
-ZirnisDefensa
-Ivanovs D.Defensa out
-AstafjevsMediocampista out
-BleidelisMediocampista substitution
-Laizans J.Mediocampista
-RubinsMediocampista
-KarlsonsDelantero substitution
-VerpakovskisDelantero
Suplentes
NombrePosiciónCalifNotas
-VisnakovsMediocampista out
-Pahars M.Delantero out
-Rimkus V.Delantero
-KacanovsDefensa
-Solonicins G.Mediocampista

Seleccion Española

Seleccion Española

Partido España-Letonia en el Carlos Tartiere

Camara Santa

Camara Santa

Don Pelayo

Don Pelayo, el vencedor de Covadonga.

El símbolo de una sociedad, que tras su caída lucha por reconquistar la libertad nos sirve como modelo para reconquistar una sociedad invadida por otros bárbaros.

Su origen

Era don Pelayo (718 - 737) un noble de sangre real, hijo del duque Favila y nieto del rey Recesvinto, como se lee en algunas crónicas.

Por intrigas que tuvieron lugar en la corte del rey Vitiza, éste redujo a prisión o dio muerte a Favila, padre de don Pelayo, el cual, temiendo ser víctima de la ira del rey, como su padre, huyó a Cantabria, donde tenía deudos y amigos muy significados.

Peregrinación a Jerusalén

El vengativo Vitiza trató de buscar y prender a Pelayo; pero éste, no creyéndose seguro en España, determinó marchar peregrino a Jerusalén, a donde fue acompañado de un caballero llamado Zeballos. Según afirma el P. Mariana en su Historia de España, aún existían en el siglo XV, en el pueblo de Arratia (Vlzcaya) los bordones de don Pelayo y sus compañeros, que habían usado en su peregrinac1ón a Tierra Santa.

En la corte de D. Rodrigo

Vuelto a España, y muerto Vitiza, en los disturbios que se siguieron para nombrar sucesor a la corona, Pelayo abrazó la causa de don Rodrigo, y aparece en la corte de éste con el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey.

Cuando la invasión árabe estuvo en la batalla del Guadalete y allí se distinguió por su valor y proezas.

Después de esta desgraciada batalla, los magnates godos huyendo de la servidumbre de los árabes, buscaron asilo, unos en la Septimania gótica (Francia), pero los más en el norte de España y principalmente en Asturias. Don Pelayo parece que se refugió en Toledo.

Traslado de las Santas Reliquias a Asturias

El arzobispo de Toledo, Urbano, al ver que los moros se iban aproximando a la ciudad, quiso evitar que las sagradas Reliquias, que allí se guardaban, cayesen en poder de los mahometanos. Dichas Reliquias, de gran estima y valor, habían sido recogidas y traídas por los cristianos desde Jerusalén, cuando Cosroes, rey de Persia, se apoderó de aquella ciudad, y después de recorrer con ellas el Norte de Africa, fueron traídas a España, y se hallaban en aquella fecha en Toledo. A dichas Reliquias unió el arzobispo la vestidura entregada por la Santísima Virgen a San Ildefonso, y las obras de San Isidoro, San Ildefonso v Juliano. Entre los nobles y ricos ciudadanos de Toledo, que acompañaron al arzobispo en su huida hacia el norte de la península, se hallaba don Pelayo.

Llegó la comitiva en su recorrido a Asturias, y buscando la mayor seguridad, depositaron las Reliquias en una cueva excavada en una montaña, llamada hoy día Monsacro, en Morcín, a unos diez kilómetros de Oviedo.

Allí permanecieron escondidas hasta el reinado de Alfonso II el Casto, en que este monarca mandó trasladarlas a Oviedo e hizo construir para su custodia una iglesia dedicada a San Miguel Arcángel, llamada hoy Cámara Santa.

Don Pelayo, Rey

En Asturias se habían refugiado multitud de cristianos, huyendo de los árabes invasores, Nobles y plebeyos, olvidando diferencias de clase, se reunieron y decidieron aprestarse a combatir al común enemigo, sin importarles, lo desigual de la lucha que iban a emprender.

Su primer acto fue elegir un caudillo que reuniera las excepcionales cualidades que aquellas circunstancias tan graves requerían.

Todos pusieron los ojos en Pelayo, príncipe de la real sangre de los duques de Cantabria, que a la nobleza de la estirpe unía la fama de sus hazañas y, con arreglo también a las prescripciones del Fuero Juzgo, fue elegido rey, en cuya persona se anudó la monarquia gótica, aunque en situación muy precaria.

El modo de aclamar por rey en aquella época consistía en alzar al elegido sobre el pavés o escudo. Parece que tuvo lugar este acto el año 716 o 718, en Cangas de Onís o Covadonga, entre cuyos lugares existe el llamado Campo de la Jura.

La invasión de Muza

Al invadir los árabes a España, uno de sus caudillos, Muza, vino en su expedición por Asturias, llegó a la ciudad de Lucus Asturum, hoy Santa María de Lugo, cerca de Oviedo, la tomó y arrasó, continuando hasta Gijón, donde dejó a Munuza de Walf o gobernador, retirándose el ejército musulmán, una vez terminada la campaña, y dejando guarnecidos algunos 1ugares estratégicos, para garantizar la 8eguridad del terreno conquistado.

Munuza pide auxilio al emir de Córdoba

Enterado Munuza del levantamiento de los cristianos y de la elección de Pelayo, mandó al momento emisarios dando cuenta y pidiendo auxilio al emir de Córdoba, Alahor. Envío este a su lugarteniente, Alkama, con un grueso ejército a someter a los sublevados. Alkama llevó en su compañía a don Opas, prelado de Sevilla, para que le ayudase con su autoridad cerca de don Pelayo, de quién era pariente próximo, a fin de que se sometiesen él y los suyos. Y por si Munuza o algún otro gobernante les tenía agraviados, les hiciese presente que se haría justicia y depusiesen las armas, y considerasen como una locura el oponerse a los árabes invasores, pues no dudaran que el final sería desgraciado para ellos.

Alkama en Asturias

Alkama entró en Asturias, lo más probable por el puerto de Tarna, por donde han tenido lugar otras invasiones, conservándose aún para defender el paso dos castillos de origen romano a orillas del río Nalón, el de Villamorey (Sobrescobio), en ruinas, y el de Condado (Laviana), restaurado y en buen estado.

Siguió Alkama el curso del Nalón y llegó a la ciudad de Lucus Asturum, destruida por Muza, y de allí se dirigió por el valle de Siero y Piloña y penetró en el de Cangas en busca de los cristianos.

Al tener noticia Pelayo y los suyos de que venía Alkama con un poderoso ejército, algunos se atemorizaron, mas don Pelayo levantó el ánimo de
todos preparándose para la lucha.

Distribuyó sus tropas por las alturas y lugares estratégicos y él se parapetó en el monte Auseva, donde se hallaba una cueva en la que se veneraba una imagen de la Santísima Virgen.

La Cruz de la Victoria

Cuenta la tradición que antes de la batalla se le apareció en el cielo a Pelayo una cruz roja brillante y don Pelayo construyó en su vista una cruz con dos palos de roble y la enarboló por estandarte durante la batalla.

Otros dicen Que, como el rojo pendón de los godos hubiese desaparecido en el Guadalete, un ermitaño de vida ejemplar, que habitaba la Cueva de Santa María, puso en manos de Pelayo una cruz de roble, diciéndole: " He aquí la señal de la victoria." Sea cierta una cosa u otra; el hecho es que Pelayo tomó la cruz por enseña en la batalla contra los moros, y dicha cruz de roble fue luego recogida por su hijo Favila y guardada en la iglesia dedicada a la Santa Cruz, que en memoria de la batalla ganada por su padre mandó edificar en Cangas de Onís.

Más tarde dicha cruz de roble fue llevada por Alfonso III el Magno a su castillo de Gauzón (hoy Gozón) cerca de Avilés, y la mandó cubrir de oro y piedras preciosas, conservándose en la actualidad tan inestimable joya en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, con el nombre de Cruz de la Victoria.

Entrevista de Don Opas y Don Pelayo

Los moros, antes de dar comienzo al combate, enviaron de embajador a don Opas para ver si con buenas razones lograba convencer a Pelayo para que desistiese de la lucha, haciéndole a dicho fin grandes halagadoras promesas.

El obispo Sebastián de Salamanca, en su Cronicón, pone en labios de don Opas, dirigiéndose a Pelayo, las siguientes palabras : "Hermano: estoy seguro que trabajas inútilmente. ¿Qué resistencia has de oponer en esta cueva, cuando toda España y sus ejércitos unidos bajo el poder de los godos, no pudieron resistir el ímpetu de los ismaelitas?. Escucha un consejo: retírate a gozar de los muchos bienes, que fueron tuyos, en paz con los árabes como hacen los demás."

Respuesta de Don Pelayo

A esto contestó don Pelayo. "No quiero amistad con los sarracenos, ni sujetarme a su imperio; porque, ¿no sabes tú que la Iglesia de Dios se compara a la luna, que estando eclipsada vuelve a su plenitud? Confiamos, pues, en la misericordia de Dios, que de este monte que ves saldrá la salud a España. Tú y tus hermanos, con Julián, ministro de Satanás, determinasteis entregar a esas gentes el reino de los godos; pero nosotros, teniendo por abogado ante Dios Padre a nuestro Señor Jesucristo, despreciamos a esa multitud de paganos, en cuyo nombre vienes, y por la intercesión de la Madre de Dios, que es Madre de misericordia, creemos que esta reducida gente de 105 godos ha de crecer y aumentar tanto como semillas salen de un pequeñísimo grano de mostaza."

Don Opas, luego de oír la contestación de Pelayo, se volvió al ejército moro y dijo : " Marchad hacia la cueva y luchad, que si no es por medio de la espada, nada podremos conseguir de él."

La batalla

Se encontraban allí en aquel instante, como otro día a orillas del Guadalete, dos ejércitos de dos pueblos antagónicos; dos razas distintas, dos civilizaciones dispares; dos religiones que aspiraban a difundirse por el mundo: una imponiéndose por la fuerza de la cimitarra, simbolizada por la Media Luna, y la otra por el amor y el sacrificio representada por la Cruz.

Un pueblo, una raza, una civilización, una religión que venía recorriendo triunfante el Africa, que había salvado el Estrecho y, en paso arrollador, intentaba terminar con el último reducto en que se había refugiado el pueblo vencido, la raza esclavizada, la civilización destruida, la religión profanada. Allí se iba a ventilar, quizá de manera definitiva, si España sería una prolongación del Africa, o si continuaría siendo el baluarte avanzado de la civilización cristiana.

La suerte estaba echada : bien lo sabían los cristianos y su caudillo Pelayo. De aquella batalla dependía su suerte. Escasas eran sus fuerzas y las del enemigo numerosas y bien armadas. Los cristianos sé hallaban derrotados y deprimidos; los árabes victoriosos y arrogantes. Humanamente hablando, el resultado de la batalla no ofrecía duda : los cristianos serían aniquilados y España quedaría para siempre bajo el dominio agareno y sometida a la raza y a la religión del falso profeta. Pero los cristianos habían puesto toda su confianza, no en sus reducidas fuerzas, sino en la protección de la Santísima Virgen, cuyo auxilio habían impetrado y de la que nadie es desamparado. En Ella estaba colocada toda su esperanza y confiando en su ayuda dio comienzo aquella desigual y terrible lucha.

Comienza el combate

Al enterarse Alkama, por don Opas, de que no era posible arreglo alguno con Pelayo, continúa la Crónica de Sebastián diciendo que "dio orden a los honderos y saeteros que atacasen la entrada de la Cueva. Entonces se vio que las piedras mezcladas con los dardos se volvían desde la Cueva contra los mismos que las disparaban, atormentando horriblemente a los moros. Estos, viendo que nada les aprovechaba el luchar, sino que, por el contrario, la mayor parte de ellos yacía destrozada por sus propios dardos, retrocedieron confusos y turbados, desistiendo de atacar la Cueva.

Entonces Pelayo, al ver a los enemigos castigados por la mano vengadora de Dios, que no tiene en cuenta el número, sino que da la victoria a quien quiere, atacó con los suyos, y al mismo tiempo los cristianos que se ha11aban distribuidos por los montes y situados en lugares estratégicos, comenzaron el ataque contra los mahometanos que se hallaban en el fondo del valle, y lanzaron por las vertientes de las montañas piedras enormes y troncos de árboles, mientras otros disparaban sus arcos y sus hondas causando en los árabes gran carnicería. Al mismo tiempo estalló en el espacio una horrible tempestad, que llenó de pavor a los moros, los cuales, presa de gran pánico, emprendieron la huida perseguidos por los cristianos, y fueron finalmente desbaratados en el valle de Cangas, donde tuvo lugar lo más encarnizado de la lucha.

El obispo don Opas fue hecho prisionero y Alkama muerto, en unión de muchos millares de moros que perecieron en el combate. El resto del ejército árabe emprendió la fuga hacia el territorio de la Liébana; pero tampoco pudieron evadirse de la venganza del Señor, porque cuando marchaban por la cima del monte que está sobre la ribera del río Deva, cerca de la heredad de Casegadia (en la Liébana, cerca de Potes) aconteció por juicio de la Providencia divina que, desgajándose el monte, arrojó al río de una manera admirable a los caldeos (como llamaban a los musulmanes) y los aplastó a todos, descubriéndose aun en aquel lugar restos de armas y de huesos, cuando el río extiende su álveo por sus orillas en el invierno y remueve las arenas.

No juzguéis que fue éste un milagro fabuloso; recordad que Aquel que sumergió en el mar Rojo a los egipcios que perseguían al pueblo de Israel, ese mismo sepultó bajo la mole inmensa de un monte a esos árabes que perseguían a la Iglesia de Dios".

Derrota y muerte de Munuza

"Al tener noticia Munuza, gobernador de Gijón, de la gran derrota sufrida por los suyos, abandonó la ciudad y huyó con la fuerza que mandaba, siendo perseguido por los asturianos que le alcanzaron en el lugar de Olalla (quizá Santa Eulalia de Manzaneda, cerca de Oviedo), donde le desbarataron completamente y le dieron muerte.

En vista de eso se unieron al ejército de Pelayo muchos fieles, se restauraron muchas iglesias y todos juntos dieron gracias a Dios diciendo: Bendito sea el nombre del Señor, que da fuerza a los que creen en El y reduce los impíos a la nada." .

Don Pelayo organiza su reino

Don Pelayo, libre ya de enemigos, se dedicó a disponer todo aquello que era conveniente a la organización de aquel reino que Dios acababa de poner en sus manos y, sobre todo, a preparar un aguerrido ejército para defenderlo; porque no dudaba que el enemigo, aunque derrotado en aquel primer encuentro, no dejaría de volver a tomar la revancha con fuerzas más poderosas y era necesario prepararse para la lucha.

Se apoderó luego de Gijón, abandonada por Munuza, y comenzó a batir las guarniciones que habían dejado los árabes en algunos lugares estratégicos de Asturias.

Los cristianos de otras regiones se unen a Pelayo

Al difundirse la noticia de la victoria de Pelayo, fueron muchos los cristianos de los lugares limítrofes que acudieron a sumarse a las filas de su ejército, sobre todo de Galicia y de Vizcaya. De este lugar acudió, con gran refuerzo de soldados, el próximo deudo de Pelayo, don Alonso, hijo de don Pedro, duque de Vizcaya, el cual dejó a su padre y a su patria y vino a combatir al lado de los asturianos.

Se distinguió don Alonso por su bravura en los combates y más tarde contrajo matrimonio con Ormisinda, hija de don Pelayo, a quien sucedió en el reino, por la muerte de Favila, y llevó el nombre de Alfonso I el Católico.

D. Pelayo se apodera de León

Don Pelayo, al ver fortalecido su ejército con tan valiosas ayudas, y enterado de que los caudillos moros de Toledo, Córdoba y Baena andaban desavenidos, determinó adentrarse por tierras de León, y al frente de ocho mil infantes y ciento cincuenta caballos, salió de Asturias, llegando hasta León, ciudad entonces pequeña, pero muy fuerte y amurallada.

Don Pelayo la puso cercó e intimó la rendición a los moros que la defendían. Estos habían pedido y esperaban socorro del reino de Toledo, por lo que determinaron resistir. Las tropas de Pelayo dieron varios asaltos a la ciudad, y los moros, viéndose perdidos, pidieron a Pelayo una tregua de tres días para tratar de la rendición.

Les fue concedida la tregua a condición de entregar rehenes; mas luego se acordó que sería rendida la ciudad y se dejaría salir de ella al alcaide mahometano Itruz, que la gobernaba por el rey de Córdoba, y a los moros con sus mujeres e hijos dejándoles en libertad de ir a donde quisieran, encaminándose todos hacia Toledo.

Pelayo derrota a Abderrahaman


El rey Abderrahamán, que había salido a toda prisa a socorrer a León con un ejército de seis mil hombres de a pie y trescientos de a caballo, se encontró en el camino con el alcaide mahometano y demás moros que le acompañaban y, al enterarse de lo ocurrido, le mandó cortar la cabeza y continuó viaje para recuperar a León.

Enterado Pelayo de su venida, no le pareció prudente esperarle encerrado en la ciudad, sino que dejando en ésta una guarnición, se escondió con el resto de la gente en un bosque cercano, esperando ver lo que ocurría.

Abderramán llegó hasta León y juzgando que Pelayo estaba dentro, puso sitio a la ciudad, la cercó por todas partes para que nadie saliese, a fin de dar el asalto al día siguiente.

Aquella misma noche Pelayo le atacó por sorpresa y Abderramán se vio obligado a emprender la huida, con la pérdida de más de mil hombres y perseguido por Pelayo.

Más tarde Abderrahamán no quiso darse por vencido, rehizo su ejército y volvió con doce mil infantes y quinientos caballos sobre León.

Don Pelayo encomendó la defensa de la ciudad a un valiente capitán, llamado Ormiso, la dejó bien abastecida de alimentos y de armas y volvió a Asturias a por más gente, para ir luego en auxilio de León.

Llegó Abderrahamán a las puertas de la ciudad y le puso sitio, como la vez anterior. Ormiso y los suyos resistieron con gran valor los ataques de las huestes del caudillo árabe, pero en esto recibe aviso Abderrahamán de hallarse un hijo suyo gravemente enfermo y levantó el cerco de la ciudad, volviéndose a Toledo y quedando libres los sitiados.

No disfrutó Pelayo de mucha paz, porque ni él la buscaba, ni podía esperarla de los musulmanes, pues el batallar era su ocupación constante y se veía obligado a estar siempre alerta para rechazar las incursiones de sus enemigos y a preparar las suyas, ensanchando o comprimiendo sus dominios, según las circunstancias le fueran favorables o adversas.

Muerte de Don Pelayo

Al fin, vencido por la enfermedad, falleció en Cangas de Onís, donde tenía su corte, en el año 737 y fue sepultado en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, próxima a Covadonga, que él había fundado.

Allí se le unió más tarde su esposa, Gaudiosa.

En el reinado de Alfonso X, el Sabio, fueron trasladados los restos de ambos esposos a la Santa Cueva de Covadonga y colocados al lado del Altar de la Santísima Virgen. A fines del siglo XVIII, sin duda con motivo de alguna reforma del sepulcro, se grabó en él el siguiente epitafio: "Aquí yace el santo rey D. Pelayo, elleto el año de 716, que en esta milagrosa Cueva comenzó la restauración de España. Bencidos los moros, falleció el año 737 y le acompaña su mujer y hermana."

Allí continúan los restos del rey don Pelayo hasta el día de hoy. Las consecuencias de la primera victoria obtenida por Pelayo sobre los secuaces de Mahoma y sus continuadas luchas para sostener y acrecentar su reino contra los enemigos de su patria y de su fe, fueron de inmensa trascendencia para el pueblo cristiano y para el suelo patrio, convertido en provincia del califa damasceno. Como reguero de pólvora corrió tan fausta nueva de un extremo a otro del Pirineo, y pronto la Cruz de Sobrarbe juntó a la de la Victoria, para luchar unidas contra el estandarte de la Media Luna. Los cristianos que habitaban las regiones dominadas por los árabes comenzaron a cobrar esperanzas de liberación y a reanimar su abatido espíritu ante la magnitud de la catástrofe producida por la invasión agarena.

Cuantos pudieron huir del poder de los moros corrieron a engrosar las huestes de Pelayo y a sumarse a aquella lucha que España tuvo que sostener, por espacio de ocho siglos, contra todas las tribus que el Africa enviaba de continuo, presentando un valladar inexpugnable a aquellas turbas fanatizadas, que salvó no sólo a la Patria, sino también a Europa del yugo mahometano. Empresa que fue coronada felizmente por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, al apoderarse de Granada, último baluarte de la morisma y jalón final, que cierra con broche de oro la epopeya iniciada por Pelayo en Covadonga bajo la protección de la Santísima Virgen..

Luciano López y García Jové

Catedral

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La Plaza de la Catedral con una estatua de La Regenta enfrente

Universidad

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Claustro de Valdes Salas, esta pequeña plaza se encuentra en el interior del edificio de la antigua sede de la Universidad de Oviedo, enfrente de la Plaza del Riego

Ayuntamiento

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La Plaza de la Constitución, o plaza del ayuntamiento

La Escandalera

La Escandalera

Plaza sita en el centro de Oviedo

CORRADA

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La Corrada del Obispo es otra de las típicas plazas del Oviedo antiguo.